¿QUIERES SER FELIZ? PUES RESPIRA…

 

Patricia Peyró @madridmuychic

Pocas cosas nos son dadas gratis cuando venimos a este mundo. Pero una de ellas es la respiración. Utilizada correctamente, es uno de los mejores métodos de relajación, y la compañera ideal para otras técnicas como el Yoga, el Mindfulness o la Meditación. ¿Sabes respirar correctamente?

Todos respiramos y lo sabemos hacer, pero os sorprendería el número de personas que no lo hacen bien y que no le sacan partido a este regalo de la vida y la naturaleza. ¿Cómo puede ser eso de respirar bien o mal? La calidad de nuestra respiración está directamente relacionada con el destino de la respiración y hasta dónde llega. Otros factores serán la velocidad y si se inhala por la boca o por la nariz.

La respiración es un regalo, porque respirar es vivir...  ¡Y te puede hacer feliz!

Cómo puede ayudarte la respiración

Sin ánimo de convertirte en un experto en respiración, y manteniendo la humildad pero también el deseo de llevar una vida saludable, sí conviene recordar la importancia de aprender y mantener una forma de respiración adecuada.

Estas son todas las ventajas que aporta la “respiración abdominal”, que es la más natural, y la que se mantiene durante el sueño:

  • Incrementa la sensación de bienestar corporal.
  • Ayuda a manejar el estrés y la tensión.
  • Respirando con eficacia se dispone de más energía física, ya que alivia la sensación de fatiga y cansancio físico.
  • Permite manejar adecuadamente emociones como el miedo, la ira y la tristeza, sin que uno se las tenga que tragar.
  • Un setenta por ciento de las toxinas del cuerpo se pueden liberar a través de la respiración, evitando sobrecargar órganos corporales como los riñones.
  • En la medida en que se liberan más toxinas, la piel mejora notablemente su aspecto.

 

Puedes practicar la respiración profunda tumbándote para tener mayor sensación de relax

Cuerpo, mente y estrés: así interactúan

Nuestro cuerpo es inteligente, y sabe reaccionar ante las distintas situaciones. Así, bajo la sensación de amenaza –muchas veces imaginaria- lo que hace es activar nuestra rama más simpática: la de del Sistema Nervioso Autónomo, produciendo en nuestro cuerpo la activación necesaria para salir huyendo o para atacar. Alguien podría replicar que el cuerpo no es tan inteligente, dado que a veces nuestro cuerpo activa este sistema de respuesta ante situaciones que realmente no la necesitan, de forma que responde igual ante el ataque de un león que ante cosas tan cotidianas como: el sonido del teléfono, el trabajo acumulado, una discusión con la pareja... Esto sucede porque los episodios que causan estrés tienen distinto grado, pero son acumulativos, de modo que pequeñas cosas, sucedidas una detrás de otra en el tiempo, tienen consecuencias muy negativas para nuestro cuerpo y para nuestra salud.

La mayor felicidad se obtiene de cosas sencillas como la amistad y el amor. Aprende a ser feliz aquí.

Con el estrés se produce rigidez muscular que impide respirar correctamente

Uno de los efectos de la activación de nuestra rama simpática es la tensión muscular, y entre estos músculos se encuentran los abdominales, que participan en la respiración sana. Con la tensión, en lugar de respirarse abdominalmente, por ser imposible, efectuamos las llamadas “respiración clavicular” o “respiración torácica”, que se realizan en la parte alta del pecho. Las consecuencias de este tipo de respiración son la sensación de ahogo, por muchas veces que se respire, pudiendo, además, producirse el fenómeno de la “hiperventilación”, el cual puede traer consigo síntomas de mareo, palpitaciones, y sensación de irrealidad respecto al entorno.

¿Qué se pretende decir con todo esto? Que aunque la respiración abdominal es un ejercicio que aporta, en sí mismo, una relajación profunda, también es necesario comenzar a respirar relajando un poco los músculos, especialmente los del abdomen.

La naturaleza aporta el entorno ideal para "tomarse un respiro".  Te lo explicamos aquí.

Tips  para comenzar a respirar :

  • En la respiración abdominal pretendemos llenar de oxígeno nuestro sistema respiratorio comenzando desde abajo, en lugar de desde arriba.
  • La respiración ha de ser lenta y profunda, y siempre al mismo ritmo. La expulsión del aire debe ser más lenta que la inspiración, y hay que procurar siempre que los pulmones queden vacíos al comenzar cada nuevo ciclo respiratorio.
  • En cada respiración moveremos un músculo: el diafragma, que se encuentra encima de los abdominales y que tiene forma de cúpula cuando está relajado. Con la inspiración el diafragma baja, quedándose plano, y empujando los abdominales. Si éstos están relajados, notaremos cómo se nos hincha la tripa. Al soltar el aire, la tripa baja.

Y, después de todo esto, un último consejo: respira y vive, vive y deja respirar, que te dejen respirar y respires... de forma abdominal.

 

 

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