ANTOJOS ARAGUANEY: UN TROZO DE VENEZUELA EN MADRID

Antojos Araguaney

C/ Apolonio Morales, 3

28036 Madrid

http://www.antojosaraguaneygrill.com

 

Animados por los comentarios positivos de 11870 *, recientemente nos hemos animado por fin a visitar este sitio, abierto desde hace ya más de un año, y que desde el principio se hizo notar en una manzana plagada de colegios, escuelas, y no tantos  restaurantes -aparte del Hollywood- con una bonita fachada cubierta de maderas claras y el reclamo de un grill que prometía, cuanto menos, una buena carne.

 

Fachada Antojos

 

Finalmente resultó, pues, que no se trataba sólo de carne, sino de un restaurante venezolano en toda regla, y ya primer referente de este tipo de cocina en Madrid, consecuencia última del  nacimiento de una fábrica de lácteos y productos artesanales venezolanos, primero, y de una tienda gourmet con una gran selección  de productos latinos y de esta tierra, después.

Podré presumir de algunas cosas, pero, desde luego, jamás de mis conocimientos  sobre gastronomía venezolana, de la que, fuera de las arepas, no tenía idea.  Así que fuimos con mente abierta, y dispuestos a dejarnos aconsejar y, en este sentido, caimos en el lugar más adecuado, ya que el personal del restaurante, y, especialmente su dueño -amabilísimo- se encargan de asesorarte y de ayudarte a pedir, explicándote cada uno de los platos, dentro de una carta plagada de clásicos de su país, como los tequeños con queso, la yuca, las arepas...   Amén de la carne de Angus, traída desde Irlanda, y de la que pueden presumir y presumen, mal que pese a los que ostenten una denominación de origen española, que, por muy de calidad que sea, encontrará un serio competidor en esta.

 

Antojos collage

La decoración del local es fresca y funcional, con un menaje joven y dentro de un ambiente que se siente tan familiar con las mismas barbacoas. ¡Para eso se autodenominan grill!

 

Antojos araguaney cocktail

Mojito de coco. Tropical. Dulce. Fresco.

 

Y comenzamos nuestra singular fiesta recurriendo a la carta de cocktails, plagados de mojitos, daiquiris, piñas coladas, y un ron de la casa que ellos llaman "Guarapita", todos hechos al momento con ingredientes naturales.  Nos decidimos por el mojito de coco.  ¡No nos equivocamos!

Para comer se propone una selección de entradas  a base de ceviches, ensaladas y platos ligeros fundamentalmente de pescado, unos platos a modos de ración y guarnición, y una buena recopilación de cortes de carne, entre los que destaca el lomito y el centro de lomo, si bien también tienen morcilla, chorizo, magret de pato, e incluso conejo.

 

Ceviche

Ceviche cuyagua, servido a capas

 

El ceviche resultó estar francamente bueno, hecho de un lenguado finísimo,  y algo diferente al peruano de corvina al que ya estamos más acostumbrados, posiblemente por ese toque de mango que le aporta un sabor más tropical y que contrasta con el ligero picante del ají amarillo.

 

Mollejas Aguaraney

Crujiente de mollejas de cordero con emulsión de plátano dulce

 

Otro de los platos recomendados fueron unas mollejas de cordero fritas acompañadas de una salsa de plátano, muy suaves y que  nos gustaron mucho, si bien nuestros platos estrella fueron la carne -por supuesto- preparada en su punto exacto, y la "cachapa con queso de mano", una suerte de masa de maíz muy dulce amasada tipo arepa como base, y con un queso fundido por encima:  ¡una delicia indescriptible!  Gracias a Dios uno no tiene a mano estas cosas para comerlas todos los días...

¿Y qué más decir?  Que la relación calidad-precio es estupenda y que hablaríamos de un semi-low cost (menos de 100 euros pareja), que coioncide con ser la crême de la crême de los venezolanos y  que, por tanto, se llena de ellos, especialmente los fines de semana, que acuden presos de la nostalgia de los sabores de su infancia, señal esta inequívoca de que estamos en un buen restaurante.

(* Perfil de 11870:  http://11870.com/pat_peyro)

 

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